“En nuestra vida frecuentemente experimentamos la fragilidad, nuestros límites y clausuras. Con el don de fortaleza, el Espíritu Santo nos ayuda a superar la debilidad, para que seamos capaces de responder al amor del Señor”. Papa Francisco
Estos últimos tiempos hemos vivido situaciones inesperadas, difíciles y en muchas ocasiones dolorosas.
Ha sido un tiempo para poder experimentar que en nuestras debilidades no estamos solos, que existen personas a nuestro alrededor que nos muestran su apoyo y cariño que nos permite llenarnos de fortaleza para poder continuar.
Hemos sentido de cerca el amor de Dios a través de las personas que de una forma sencilla nos confirman que la fortaleza solamente viene de Dios.
Todos los tiempos son buenos, si nos permiten crecer y conocer nuestras capacidades y sobre todo conocer el corazón de Dios en las manos de nuestros hermanos.
Un ejemplo de la fortaleza que viene de Dios es la vida de la Beata Luisa Teresa de Montaignac comprendiendo y siguiendo la voluntad de Dios.
Haciendo vida : “Ser en el mundo testigos de la ternura del amor de Dios”. Beata Luisa Teresa de Montaignac
Es tiempo de que esa fortaleza que ha llenado nuestros corazones la podamos irradiar a los que nos rodean, apoyando al que se sienta débil y necesitado.
No olvidemos que solo compartiendo el amor que viene de Dios podremos lograr un mundo mejor.
Vivamos cada día recordando las palabras de Pablo el apóstol :
“Todo lo puedo en Él que me da la fuerza” (Fil 4,13)
Helen Ortiz

