FORTALEZA EN EL CORAZÓN

“En nuestra vida frecuentemente experimentamos la fragilidad, nuestros límites y clausuras. Con el don de fortaleza, el Espíritu Santo nos ayuda a superar la debilidad, para que seamos capaces de responder al amor del Señor”.  Papa Francisco

Estos últimos tiempos hemos vivido situaciones inesperadas, difíciles y en muchas ocasiones dolorosas.

Ha sido un tiempo para poder experimentar que en nuestras debilidades no estamos solos, que existen personas a nuestro alrededor que nos muestran su apoyo y cariño que nos permite llenarnos de fortaleza para poder continuar.

Hemos sentido de cerca el amor de Dios a través de las personas que de una forma sencilla nos confirman que la fortaleza solamente viene de Dios.

Todos los tiempos son buenos, si nos permiten crecer y conocer nuestras capacidades y sobre todo conocer el corazón de Dios en las manos de nuestros hermanos.

Un ejemplo de la fortaleza que viene de Dios es la vida de la Beata Luisa Teresa de Montaignac comprendiendo y siguiendo la voluntad de Dios.

Haciendo vida : “Ser en el mundo testigos de la ternura del amor de Dios”.  Beata Luisa Teresa de Montaignac

Es tiempo de que esa fortaleza que ha llenado nuestros corazones la podamos irradiar a los que nos rodean, apoyando al que se sienta débil y necesitado.

No olvidemos que solo compartiendo el amor que viene de Dios podremos lograr un mundo mejor.

Vivamos cada día recordando las palabras de Pablo el apóstol :

“Todo lo puedo en Él que me da la fuerza”  (Fil 4,13)

Helen Ortiz

PALABRAS DEL MES DE JULIO 2022

AMOR FRATERNO

Por Lisette Córdova de López

Vive con la alegría de ser guiado por el Espíritu Santo, contemplando el amor de Dios en el prójimo, reconociendo la dignidad humana a la luz de la fe; como invoca San Ignacio de Loyola “Jesús, sé mi guía, condúceme”.

La Beata Luisa Teresa de Montaignac invita a descubrir a un Dios pobre, pequeño y sufriente y amarlo con todo el corazón; el amor de Dios exige humanizarse con el prójimo, ir en búsqueda de relaciones sociales, políticas y económicas basadas en el respeto y la justicia. Sin embargo, los prejuicios o temores limitan a ayudar al desamparado, en virtud de evitar riesgos y mantener la seguridad social. Pero ¿la sociedad salvadoreña actúa justa y equitativamente con compromiso y solidaridad o está sumergida en el acaparamiento, despojo, lucha de poder y desigualdad?

Las campañas publicitarias alimentan la obtención de bienes materiales de consumo como necesidad apremiante, relegando a la familia y haciendo uso desmedido de los recursos; pero el Evangelio de San Lucas 12, 15 exhorta: “¡Estén atentos y cuídense de cualquier codicia, que por más rico que uno sea, la vida no depende de los bienes!”.

La pandemia por Covid 19 ha agudizado diversos problemas socioeconómicos y emocionales, como cristianos estamos invitados a solidarizarnos y ser empáticos a las necesidades de los hermanos y hermanas que sufren; despojándonos de la indiferencia e individualismo, mostrando el amor misericordioso de Dios a enfermos, pobres y excluidos.  Ante la enfermedad no hay riqueza que soborne a la muerte; los bienes son necesarios para vivir, pero acumularlos mientras otros carecen de ellos es negar el reino de Dios.

Los bienes no son sinónimo de felicidad, implementemos una redistribución equitativa y sustentable de la creación en los diversos ámbitos de desarrollo. La Beata Luisa Teresa de Montaignac nos invita a “Ser en el mundo testigos de la ternura del amor de Dios”. Y tú ¿vives en armonía con la voluntad de Dios o tus afanes responden a estatus o apariencia?

MAYO, Mes de María

“…He aquí la esclava del Señor hágase en mi según tu palabra…” (Lc. 1, 26-38)

Iniciamos el mes de mayo. Un mes dedicado a la vida, toda mujer desde su anatomía ha sido formada para gestar vida y permitir que la humanidad se multiplique.

En el momento de la anunciación, el arcángel San Gabriel revela a María el mensaje de Dios “… darás a luz a un hijo a quien pondrás por nombre Jesús…”

Lo que llama profundamente la atención y a la vez nos plantea una serie de interrogantes, es la actitud de aceptación y profunda fe de María frente a un suceso inesperado de la vida.

Toda mujer que dice a la vida recibe entre sus brazos el regalo más tierno, arrullando entre sus brazos y sintiendo en su pecho los latidos de un nuevo corazón que solo lo da el ser madre.

Una Madre es mujer que se entrega y da lo mejor para su hijo o hija según el plan de DIOS para que crezca en las tres virtudes teologales, construyendo un hombre y mujer de fe, esperanza y la más importante de las tres, el amor.

A través de la historia el de María nuestra madre ha inspirado a muchas mujeres como a Luisa Teresa de Montaignac, gestando desde la vida espiritual al Instituto de Oblatas al Corazón de Jesús.

Confirmándose en aquella frase de la Beata Luisa Teresa: “Conocedora de su origen, María ha querido su fin, empleando el mejor medio: ser toda de Dios. He aquí nuestro modelo; hacer todas las cosas como María, razonablemente y con orden” (La fuerza de la fe, Pág. 56)

Contemplemos a María en la vida ordinaria, por ejemplo “María Migrante” hoy en día cuántas mujeres deben de abandonar su casa, su país con sus hijos en brazos por causa de la pobreza y la carencia de sustento básico, invitemos a María que se haga presente en nuestro interior y ayudemos sin medida al que nos necesita.

Contemplemos a María en Nazaret “María educadora y servidora” elsistema social en el  que vivimos brinda pocas  oportunidades  de educación a las niñas y muchas limitaciones en su superación.

Que en nuestro interior el señor nos de los medios para ayudar a las mujeres más desfavorecidas, como aquellas que sostienen a sus hijos en los semáforos en brazos por un pedazo de pan en estos días de crisis laboral.

Contemplemos a María “abrazando la cruz” por las mujeresque sondiagnosticadas con cualquier tipo de enfermedad crónica y tienen que luchar con tratamientosdevastadores o aquellas que a sus hijos les miran cargando la pesada cruz de una enfermedad.

Mujer, teniendo a María como modelo donde quiera que te toque hacer historia lleva contigo la misión de construir el reino de Dios, un reino lleno de paz, unidad, gozo, esperanza y amor; con la ilusión de las primeras comunidades cristianas y tal como lo expresó en las últimas apariciones el señor Resucitado “…Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio.”

Jackeline de Cabrera

Coordinadora de Parvularia.

PALABRAS DEL MES DE MARZO 2022

Por el Profesor Francisco Melara

“La devoción al Sagrado Corazón bien entendida no puede hacer sino mártires”.

( Beata Luisa Teresa de Montaignac )

El mes de marzo se nos presenta este año con la oportunidad de recorrer, desde su inicio, un tiempo de preparación cuaresmal hacia la conmemoración del Misterio Pascual de Nuestro Señor Jesucristo. A esto nos invita el papa Francisco dándole sentido a este tiempo con el título de su mensaje para la Cuaresma 2022:

«No nos cansemos de hacer el bien; porque si no desistimos, cosecharemos a su debido tiempo. Ya que tenemos la oportunidad, hagamos el bien a todos». (Gal 6,9-10a).

Estas palabras de san Pablo que nos invitan a hacer el bien a todos, hacer el bien universal, el más grande bien, nos conectan con las de Jesús que profundizan su sentido: “No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos” (Juan 15,13).

Esto es de lo que precisamente dieron testimonio los mártires de El Salvador, entre quienes destacan el protomártir, y ahora beato, P. Rutilio Grande; y san Óscar Romero, quienes hicieron su oblación última en un mes de marzo, de 1977 el primero y tres años después, en 1980 el segundo.

Es la forma perfecta cómo Dios nos muestra su voluntad para nosotros: quiere que vivamos con Él su Pascua, haciendo el bien a todos, el mayor bien que es amar hasta el extremo de entregar la vida. Y para completar, no nos da uno sino dos ejemplos en estos acontecimientos martiriales.

En este difícil momento de nuestra historia en el que no solo hemos sufrido el golpe de la pandemia del Covid-19, sino que ésta ha profundizado las condiciones de injusticia y desigualdad que sufren grandes mayorías; parece que se imponen la desesperanza, la muerte. Sin embargo, las palabras de san Óscar Romero nos devuelven al sendero:

“Esto me llena a mí de mucha esperanza, porque el Corazón de Jesús es el símbolo del amor infinito de Dios mostrado en Cristo hacia los hombres. (…) del misterio que está a la base de nuestra fe y de nuestra esperanza: el misterio de Cristo, misterio que no es otra cosa que el amor infinito, el proyecto infinito de Dios para salvar a los hombres, elevarlos y hacerlos con Él, una sola familia. Peregrinamos entre las vicisitudes de la historia. Hay el peligro de que nos vayamos quedando instalados en la tierra y olvidemos ese llamamiento amoroso de un Padre que nos espera con los brazos abiertos y que no sólo nos espera, sino que nos está dando para el camino nada menos que a su propio hijo, a Jesucristo”. (9 de septiembre de 1979).