La bienaventurada Luisa Teresa de Montaignac, (1820-1885) fundadora de las Oblatas del Corazón de Jesús, fue beatificada en Roma el 4 de noviembre de 1990, por el papa Juan Pablo II, su vida es un ejemplo del reconocimiento del profundo amor del Corazón de Jesús. Cada obra que se realice debe ser el fruto del amor: “la irradiación de las llamas que brotan del Corazón de Jesús”.
Su familia espiritual reúne en el Instituto: Religiosas, seculares, afiliadas y hogares afiliados para una misma misión: “Ser en el corazón del mundo testigos del amor y fermentos de unidad, dar a conocer a los hombres al Dios de ternura”.
El aporte de las Oblatas en la educación de nuestro país se fundamenta en la espiritualidad del Sagrado Corazón desde la experiencia de Luisa Teresa, que tiene como centro a Jesús.
Algunos de los pensamientos que mueven todo el quehacer del colegio son: “SER MÁS QUE PARECER”, “NUESTRA MISIÓN ES UNIR”, “IR DONDE NADIE QUIERE IR”, “NO LAS/OS METAN EN UN MOLDE”, “NO AISLARSE DE LA SOCIEDAD, SINO PENETRARLA”.
